Escríbeme ← Volver al sitio

Sobre la discreción

Prefiero explicarte cómo gestiono la confidencialidad antes que limitarme a prometértela. Lo que sigue no es un texto legal: es, sencillamente, mi forma de trabajar y de tratar lo que me confías. Para mí, la discreción forma parte de la experiencia tanto como todo lo demás.

Para comunicarnos podemos utilizar el canal que te resulte más cómodo: teléfono, WhatsApp, Telegram o correo electrónico. No impongo ninguno ni te pido que te adaptes a mis costumbres. Guardo tu contacto bajo un seudónimo, en una agenda privada que no comparto con nadie. Si una conversación no tiene continuidad, o pasa mucho tiempo sin que volvamos a hablar, elimino lo que hayamos intercambiado: mensajes, fotografías y audios incluidos.

Para hablar conmigo basta, además, con un nombre. Puede ser el verdadero o simplemente aquel con el que prefieras que te llame. No te pediré documentos, datos personales ni información que no sea realmente necesaria.

Un detalle importante. Algunos métodos de pago digitales hacen visibles datos reales, tanto tuyos como míos, y no siempre es posible evitarlo. Lo que veo en esos momentos se queda conmigo, igual que todo lo que llego a saber de ti. No es un favor que te hago: es el respeto que debo tanto a ti como a mi trabajo.

Antes y durante el encuentro me adapto al nivel de discreción que desees. Hay quien vive la situación con absoluta naturalidad bajo la luz del sol y quien prefiere no llamar la atención. No hay una forma correcta o incorrecta de hacerlo: me adapto a aquello que te haga sentir tranquila.

Cuando un encuentro requiere algo más de organización, un billete, un hotel, una reserva o un desplazamiento importante, intento, en la medida de lo posible, ocuparme yo para que no tengas que exponerte innecesariamente. Si por razones prácticas necesito algunos datos tuyos, los trato del mismo modo: se utilizan para esa necesidad concreta y no van más allá.

Del mismo modo, solo puedo compartir tu testimonio con tu consentimiento y siempre de una forma que no permita reconocerte.

Puede ocurrir que durante una conversación hablemos también de experiencias anteriores. Algunas mujeres quieren saber cómo se han sentido otras, qué las tranquilizó o cómo vivieron su primer encuentro. Es una curiosidad comprensible y, a veces, saberlo ayuda. Puedo hablarte de sensaciones y situaciones, pero siempre omitiendo cualquier detalle que pueda hacer reconocible a la persona.

A cambio no te pido promesas solemnes. La discreción, normalmente, funciona en ambas direcciones.

Privacidad·Cookies·Aviso legal · Discreción
ES·EN·DE·IT
© Alexander · España · 2019–2026 · Todos los derechos reservados