Reflejos de encuentros reales. Cada testimonio está reescrito con cuidado para proteger la identidad de quien me lo confió. La emoción es de ellas, la discreción es mía.
¿Por qué se adaptan?
Reescribo los testimonios y las reseñas para proteger la identidad de quien me los confía y evitar que los detalles de un encuentro puedan reconstruirse. Los recibo en privado, por correo, mensajes, cartas o conversaciones, y los adapto a la voz de la web sin alterar su sentido. Elimino fechas, expresiones reconocibles y detalles que podrían identificar a quien los escribió o que alguien podría usar para hacerse pasar por una persona presente en el encuentro, o incluso por mí, y obtener información con engaños. Por eso, bajo cada testimonio que lees solo encuentras las iniciales y el lugar.
Buscaba esa intriga mental, la que hace que pierdas toda inhibición. La encontré.
S., Gran Canaria
Durante dos días no fui la esposa de nadie, la madre de nadie. Solo yo.
M., Las Palmas
Sobre todo necesitaba sentirme libre de preguntar, sin expectativas ni juicios, y es exactamente lo que sentí desde el primer intercambio de mensajes.
M., Gran Canaria
Esa noche escribí enseguida. Todavía estaba llena de aquella calma. No sabía cómo llamarla.
F., Las Palmas
Como mujer acostumbrada a razonarlo todo, me sorprendió lo fácil que fue dejar de hacerlo.
D., Tenerife
Me sorprendió con un pequeño detalle, que acabó siendo algo mío.
E., Tenerife
Volví. Sin tener que explicar por qué.
T., Maspalomas
Entendió lo que quería incluso antes de decírselo.
J., Lanzarote
No tenía palabras. Se lo dije. Él sonrió y me trajo chocolate.
B., Gran Canaria
Quizás ya nos conocíamos. No sabría explicarlo de otra manera.
C., Las Palmas
Descubrí mi cuerpo de nuevo. No sabía cuántos caminos tenía.
B., Las Palmas
Presencia
Cada encuentro tiene su dimensión. La presencia permanece. Cambia el espacio que le concedes.
Hay momentos que viven en la nitidez de pocas horas. Otros precisan un respiro más amplio, más lento.
No hay una forma mejor, solo aquella que sientes tuya.
Ciertas decisiones no se toman. Se reconocen.
La Profundidad
El tiempo como lugar.
Ciertas experiencias no admiten prisa. No es cuestión de horas. Es cuestión de ritmo.
Existe una libertad precisa: no tener que decidir de antemano lo que viene después.
Ahí, el tiempo deja de ser marco. Se vuelve materia.
No se explican. Permanecen.
El Umbral
Un momento preciso.
Un encuentro elegido con lucidez.
El instinto ya está. Solo queda el gesto. Franquear un umbral sin convertirlo en una promesa.
Llegas. Te quedas. El ruido queda fuera.
Dentro, todo lo demás espera.
Para dos
Vuestra complicidad.
Algunas parejas llegan con una idea ya formada. Ya han hablado. Ya han elegido.
La complicidad ya está. Alexander la reconoce.
La presencia es la misma.El ritmo lo marcáis vosotros.
El lado práctico de un encuentro, y las decisiones que definen quién soy.
En lo que elijo hacer, y no hacer, ya está mi forma de estar contigo. Aquí tienes los detalles que cuido, los límites que respeto y lo que me exijo a mí mismo, antes incluso de pedirte nada.
El perímetro define el espacio; la claridad lo libera.
Normalmente te respondo en el día, a veces en menos de una hora. Si tardo más es porque prefiero contestarte cuando puedo hacerlo con calma. Por la noche el móvil no suena, así que tu mensaje lo veo por la mañana.