Testimonios de mujeres y parejas que han elegido a Alexander
Voces
Fragmentos de experiencias.
Ningún nombre, ningún rostro. Las voces son de ellas, las palabras son mías.
Buscaba esa intriga mental, la que hace que pierdas toda inhibición. La encontré.
Durante dos días no fui la esposa de nadie, la madre de nadie. Era yo. Solo yo. Durante dos días no fui la esposa de nadie, la madre de nadie. Solo yo.
Llevaba meses entrando y mirando. Al final me decidí. Fue mi regalo para mí misma.
Esa noche escribí enseguida. Todavía estaba llena de aquella calma. No sabía cómo llamarla.
Quizás ya nos conocíamos. No sabría explicarlo de otra manera. Como mujer acostumbrada a razonarlo todo, me sorprendió lo fácil que fue dejar de hacerlo.
Me sorprendió con un pequeño detalle, que acabó siendo algo mío.
Volví. Sin tener que explicar por qué.
Entendió lo que quería incluso antes de decírselo.
No tenía palabras. Se lo dije. Él sonrió y me trajo chocolate.
Como mujer acostumbrada a razonarlo todo, me sorprendió lo fácil que fue dejar de hacerlo. Quizás ya nos conocíamos. No sabría explicarlo de otra manera.
Descubrí mi cuerpo de nuevo. No sabía cuántos caminos tenía.
Lo queríamos los dos desde hacía mucho. Al final fue la mejor decisión.