Mis límites y criterios
La seducción se sostiene en un equilibrio continuo entre el abandono y el cuidado mutuo. Para que eso ocurra, la tranquilidad, la higiene y la seguridad deben darse en ambas direcciones.
Cada fantasía tiene sus reglas. Estas son las mías.
- Violencia: detengo cualquier encuentro si se cruza el límite del erotismo hacia dinámicas destructivas, sean físicas o psicológicas, especialmente en las citas con parejas.
- Lucidez: no comienzo, o me detengo de inmediato, si una persona no está en condiciones de comprender lo que ocurre.
- Lugar del encuentro: preferiblemente soy yo quien va a tu encuentro: a tu casa, a un hotel o a otro espacio que elijas tú. Mi casa es una excepción, y lo hablamos en cada caso.
- Fotografías y vídeo: no se realizan fotografías, vídeos ni grabaciones de audio sin autorización previa y bajo condiciones bien definidas. Es un principio de discreción que también me obliga a mí.
- No trabajo a crédito: no acepto aplazamientos ni promesas a futuro. El saldo se cierra durante el encuentro, como explico en Reservas y pagos.
- Salud y protección: la seguridad sexual es un principio indispensable para ambas partes. El uso del preservativo es obligatorio.
- BDSM y sadomasoquismo: el juego tiene espacio, pero no me dedico a esa disciplina y no ofrecería un nivel a la altura de quien busca un especialista.
- Respeto a terceros: no realizo acciones que puedan herir o perjudicar a personas ajenas a la cita.
- Drogas: no consumo drogas. No juzgo las elecciones ajenas, pero mantengo mi postura.
- Mayoría de edad: únicamente me encuentro con mayores de 18 años. Sin excepciones.